A través del rayo que atraviesa la rendija
e ilumina tu cara de forma divinizada
dibujo con la vista la figura de tu iris
y el reflejo de tu pupila dilatada.
Tiro los planos y los mapas,
redibujo los ríos caudalosos
y hago crecer el bosque de tu verbo
sobre la colina de mis hombros.
Secretos escritos en íntimas claves
de código confuso y lejano
en tus labios encuentro el camino
de la hogaza de pan y el sorbo de vino
Abstemio por derecho propio
sombra de la abstinencia revelada,
de verme reflejado en tus ojos
de mirar al cielo y no ver nada.