Hay demasiadas contiendas,
y mucho que pensar
en el silencio…
Allí,
donde suelo comunicarme
con los fantasmas vivos y muertos,
que me acosan, en los días tristes;
Son hechos
con solitarias lágrimas,
que inundan mi mirada.
Seres que no se reconocen
en los espejos,
pero que están allí,
ocultos tras el rabillo del ojo,
completando los círculos
del aquí y ahora.