Cuando me encuentro contigo
no necesito de nada.
Me basta con tu sonrisa,
me sobra con tu mirada.
No necesito un “te quiero”
ni unas falsas esperanzas.
Cuando me encuentro contigo
el mundo entero está en calma.
No aspiro a tener tu cuerpo,
ni tu mente, ni tu alma.
Ya no tengo expectativas,
lo que tú quieras me basta.
Si me miras me das vida,
alegría, si me hablas
¿Qué más puedo yo esperar?
tan solo darte las gracias.