Francisco Seoane

Tirar las dados

Con el borde de mi verso

te toco el pelo y los ojos

y sueño con el amor

como el Quijote y añoro

 

Una palabra en tu boca

y una locura mansa

de amar sin razón alguna

y desear sin justa causa

 

naufrago,

sediento de verdad

me conmueve un poema

me puede la autenticidad

 

desistir del sentido pero aún agarrarse

a la fresca inocencia de esperanza

a la terca insensatez de enamorarse...

de vivir, conservar todavía el alma...

 

y ahí...

cuando los dados del destino

vuelven a rodar

puedo convencerme 

de que alguien está vivo,

me olvido un momento del abismo...

y vuelvo a soñar...

 

vuelvo a creer como Quijote

cree en el amor de Dulcinea

cree en la amistad de Sancho

en el honor de ser un caballero

y en la fidelidad de su caballo...

 

Por eso cuando alguien se arriesga,

Cuando se deja estremecer,

cuando apuesta su voz,

y el vacío no lo logra convencer...

 

Pienso,

Festejo...

Alguien está vivo!

Alguien está vivo!!!