Pensar en no pensarte
es pensar que no te pienso.
Aunque tenga que pensarte.
Es expulsar el Yo que te piensa.
Arrancándolo ruinmente de dónde
no te puedo desraizar.
He pensado tanto, tanto, pero tanto.
Que no he dejado de pensar en ti.
Mil cadenas me atan.
Y son las que me dan la vida.
Y lloro...
Y te digo pensando...