Las palomas que cantaban
Me imagino solitario
donde sea que anduviese,
cuando las nubes se tiñan grises
o las hojas melancólicas caigan
para mi gris pavimento.
Pero luego caigo en cuenta
sobre las copas en los árboles...
¿Quiénes habitan y la hacen su casa madre?
¿Cuál es cuál, de cada curiosidad
que anida cada año nuevo?
Oh, palomas silvestres,
apaciguadoras de bestialidades
y negligencia del placer humano.
Espero un nuevo arrullo para
el niño interior de mujeres y hombres.
Cantan, cantan, cantan.
Me he enfermado, como todo
una vez desconectado del ciclo
vital de movimiento, retorno y reposo.
Esa fue la cuestión. Lo he pensado...
Mientras las palomas continuaban
cantando, cantando, cantando de amor.
Hoy, mi memoria se excita
a causa de cualquier excusa
para que las palomas regresen
a mis memorias de tisú:
cantaban, cantaban, cantaban.
Ya me pregunto cada que las veo:
cuáles serán las mismas, o cuáles las nuevas
que cantarán, cantarán, cantarán.
Tan bonitas cantan, cantan, cantan
para nosotros, los desconocidos;
y desconocidas ellas también, seguirán
Cantando, cantando, cantando.