Bruno Gatica 1

Cicatriz III

No fue sanación lo que vino después sino adaptación, el cuerpo aprende a vivir con lo que falta del mismo modo en que aprende a vivir con el frío, endureciéndose sin orgullo, respirando más corto, dejando de esperar calor donde ya sabe que no lo habrá. Dejé de buscarte en otros nombres porque entendí que no eras repetible, no por grande sino por exacto, hay dolores que solo ocurren una vez porque después de ellos el molde queda inutilizado.

 

Empecé a reconocerme en lo que ya no hacía, en las palabras que evitaba, en la forma cautelosa de tocar sin quedarme, no era madurez ni crecimiento, era una economía del daño, una manera aprendida de no volver a sangrar por exceso. Uno no se vuelve sabio después de perder así, se vuelve preciso, aprende a no prometer lo que no puede sostener y a no pedir lo que sabe que lo desarma.

 

A veces pienso que lo nuestro no terminó, solo dejó de insistir, se quedó inmóvil en algún punto del pecho como una piedra antigua, sin ruido, sin movimiento, pero imposible de ignorar cuando el cansancio aprieta, no duele siempre, duele cuando hace falta, como si tuviera memoria propia y supiera cuándo recordarme de qué estoy hecho.

 

Descubrí que hay amores que no quieren ser superados sino comprendidos en silencio, que no buscan reconciliación ni revancha, solo un lugar donde quedarse sin contaminar lo que venga después, por eso no te arranco de mí, te dejo donde estás, no como herida abierta sino como frontera, una línea que no cruzo pero tampoco borro.

 

Ya no me pregunto quién fui contigo, me pregunto quién no quiero volver a ser, y esa respuesta, aunque áspera, me sostiene, porque de ese amor no salí limpio, pero sí despierto, y estar despierto también cansa, también pesa, también exige una atención constante que no siempre tengo ganas de ofrecer.

 

Sigo caminando, no más liviano ni más fuerte, solo más atento, con esta marca que no pide explicación y este pulso que aprendió a no confundirse, si amar vuelve a pasarme no será para salvarme ni para perderme del todo, será distinto o no será, y si no es, también está bien, porque algunas cicatrices no anuncian victoria, anuncian que sobreviviste sin aplausos, sin épica y sin testigos, y que aun así seguiste.