Ford George

Los unos y los otros

Sigilosos andan y beben de él,

aquellos juramentos vacíos del cielo;

¿acaso no serán aquellas penas

que prometen sangre y no olvido?

 

Ha de llegar entre vivos

aquellos presagios al pecho;

como espinas hilarán,

pues tan sagrado no es.

 

Dime que las tortoletas

no cantan al alba.

sino al lejano alarido

de un enjambre expuesto.

 

Resucitan las necedades

de a quien un ciego sufre,

pues barranco ajeno sosiegue

el bien de los menesteres.

 

Los unos y los otros

sostienen cualquier juicio,

pues en el letargo viven

de un piadoso alíguelo.

 

Una sola ostra se acuesta

en aquel ocaso con desdén;

sea la vil y empalagosa

que ahoga al consabido pueblo.

 

Pues estas rodean al centro,

el centro de un epilogo

que abunde en sus miradas:

los unos y los otros.

 

Cese y regresará,

ruge y lamentará,

promete y silenciará

no más, no, amor.

 

Promete que te callarás,

no seas el mártir

de lienzos opacados;

de un falaz, aborrece.

 

Aborrece al silencio

que deambula en el cementerio,

que tajante corta

las penas calladas

de los unos y los otros.

 

Ford George

 

ツ sick coffee