Tu rostro brilla como aurora temprana,
y en cada gesto florece ternura,
eres la joya más pura y humana,
la perfección que al amor asegura.
Tus rizos juegan con luces doradas,
corona viva de encanto divino,
y en tu sonrisa, estrellas calladas
dibujan cielos en mi destino.
Mariana, musa de gracia infinita,
tu hermosura es canto que nunca se apaga,
y cada instante contigo palpita
como un milagro que el alma embriaga.
Eres la flor que jamás se marchita,
eres la luna que al mundo embellece,
y en tu presencia mi vida se invita
a ser poema que en ti resplandece.