Ay lucero del alba,
bésame con clara luz,
con tres flores de alelí
y con dobles de campana.
Bésame ahora y con agua,
lléname la boca de savia,
hazme latir el pecho,
antes que hiera la mañana.
Hazme vivir la muerte
entre sábanas doradas,
que la vida vale poco
si de amor no me amas.
Ay lucero del alba,
la noche ya se me escapa
y aun tengo mil besos
para estrujarte el alma.
Para amarte y beberte
la luz que de tu pecho emana,
hasta que sea gris sombra
en todas las noches, mi amada.