Egonzama

Venecia sin mi

 

Volver a Venecia fue como abrir un libro que ya no me pertenecía. Sonreí al verte, pero no eras el ayer que mi memoria insistía en repetir. Te sentí distante, diluida entre canales que guardan secretos que no reclaman dueño. Mi corazón buscó tu sombra, pero solo encontró un eco antiguo en las piedras húmedas y en el agua que no olvida. Entonces entendí que no me pierdo en tu ausencia ni me salvo en tu presencia. Solo aprendo a reconocer las formas que fui y las que aún esperan nacer, aunque cambien las mareas.