POR EL SENDERO DE M.
Mary Oliver no tenía un único
sendero preferido, pero, en casi todos sus textos,
aparece un sendero que la lleva lejos
de eso y de lo otro y que la conduce en dirección
a esto y a lo otro y que ella toma casi de forma
automática. Es siempre un lindo sendero
aunque no se trate siempre
en realidad del mismo sendero.
La hierba es alta en sus márgenes
y hay también un bosque que se espesa enseguida,
que impenetrable parece desde los primeros metros,
y con animales de distinta especie entrevistos
en un amanecer radiante o con carga de nubes,
por donde corretean y desaparecen
como si estuvieran jugando al escondite
aunque se trate en el fondo de un juego
serio. Mary O. siempre escoge
un lindo sendero, aunque no se trate siempre
del mismo recorrido. No es el mismo aunque
todos se parezcan a trechos:
en la calidad del aire,
en el tono de verde con que lucen los tallos.
Gaspar Jover Polo