Jhondy Algenys

Tristeza

La tristeza

es un cuervo sin ojos

posado en el reloj del pecho,

picoteando el tiempo

hasta dejarlo quieto.

Habita en habitaciones cerradas,

donde el aire aprende a doler

y los nombres pierden forma,

como velas apagadas con saliva.

No llora.

Oxida.

Convierte la esperanza en ceniza húmeda

y la fe en un eco que se arrastra.

En su altar no hay dioses,

solo promesas colgadas del cuello

y un corazón latiendo lento,

no por vida,

sino por costumbre.