marco romero

Incisión de un Martes Gris

Mi criatura, mi espectro y mi espina

 

Te amo tan fuerte que duele—no un dulce desangramiento, sino una incisión quirúrgica de necesidad en este martes gris. 

 

Estoy locamente enamorado de ti.

 

Lo digo como quien dice «sangre» y siente el peso del hierro, o como el frío final de una puerta de morgue sobre las mentiras de ayer. Tú eres la celda y la llave, mi humana favorita, la única forma de morir que acepto.

 

Cuando te amo, tus ojos se vuelven dos relojes terribles —no son espejos educados. Son el profundo zócalo, la cisterna de amianto de la que la verdad, por fin, brota. Miran y hablan: una confesión frenética, húmeda y viviente.

 

Toda ella, miserable y honesta, como un órgano extirpado, sacada del lodo de tu corazón. El barro donde mi nombre se escribió primero y se pudre lentamente.

 

m.c.d.r.