Vivo a la orilla Del Mar,
en un lugar encantado
donde gozo al despertar
del amanecer, soñado.
Contemplo el fulgor solar
con el que comienza el día,
él sustenta mi versar
y alimenta mi poesía.
Tomo la calma del mar
y la fuerza de sus olas,
para en mi alma impulsar
pasiones que nacen solas.
El reflejo de la luna
hace al cielo susurrar
metáforas como ninguna
que su brillo va a inspirar.
Madrugadas enredadas
en largas conversaciones
de pasiones perpetradas
en esas habitaciones.
Classman