Duerme, que el mar te vigila,
con pupila de agua verde;
y la luna con las cañas
juegan a cruces y suertes,
a ver quién te cantará
antes que el pinar despierte.
Duerme, que bajo tu lecho
la nina nana se enciende,
y un viento macho la silba:
duerme, pinerita, duerme.
—Duemma la pena que penas,
antes que el pinar deppierte—
Lagrimitas de agua amarga
por tu sierra el río vierte;
por mi monte, las naranjas
se endulzan con tu creciente.
Sobre el lienzo de tus sueños,
con tinta de mar y muelles,
se dibujarán los mapas
de tus palacios regentes,
para que te encuentre Diana
con arco de aurora urgente,
y fleche por ti la noche
antes que el pinar despierte.
¡Ay, llora que llora, llora,
mi niña, que ya no duermes!
¡Ay, canta la noche, canta,
porque nunca duermes, duermes!
¡Ay, pena que penas, penas,
duerme, pinerita, duerme!
Duemma la pena que penas,
antes que el pinar deppierte
¡Ay, llora que llora, llora,
el mar de mirada verde!
Y las noches cantan, cantan,
porque nunca duermes, duermes.
Duemma la pena que penas,
ante que el pinar deppierte.
Ay, la niña que ya duemme
(que ya se duemme…)
Claudio M. López ©