LA BARAJA DEL AZAR
Se me junta la vida, así de repente,
con tres palos y la baraja del azar al borde del abismo.
Me fío del instinto más que de la gente,
prefiero un naufragio con clase que un puerto de cinismo.
Con esmero e ironía, dibujo el mapa,
de este saco donde recojo la osadía de mis caprichos y mis heridas,
donde la mala suerte siempre se escapa
por la misma grieta por donde se me escapan las despedidas.
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Y ahora que el tiempo me mide los pasos,
y el sol es un foco que alumbra mis manchas de vino y de olvido,
me sobran las manos para los fracasos
y me falta memoria para acordarme de lo que he perdido.
Que no me den cuerda, que yo me desato,
que el azar me encuentre de frente y sin nada que dar en fianza.
Me queda el orgullo de un perro barato
que muerde la mano de quien le promete una falsa esperanza.
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No busques lógica en mi inventario,
hay un rímel corrido, un indulto a destiempo y un santo de espaldas.
He hecho del error mi abecedario
y de la duda, el refugio debajo de todas las faldas.
Vendí mi armadura por un par de hielos,
cambié la victoria por el derecho a quedarme sentado en la lona.
No espero milagros, ni envidio los cielos,
que el diablo me cobra en salud lo que Dios me perdona.
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Y ahora que el frío me dicta la cuenta,
y el azar me baraja los restos de un sueño que no era ni mío,
prefiero un naufragio que aguante la vuelta
que un barco de vela que teme la rabia de un poco de río.
Que no me den besos que vengan con precio,
que yo pago el vicio de ser el que nunca se queda al banquete.
Me queda el honor de ganarme el desprecio
de quien vende el alma a cambio de un billete de serie y juguete.
​
Ayer me encontré con mi sombra en la esquina,
me pidió un cigarro y un par de razones para seguir despierto.
Le dije: \"La gloria es una propina
que solo se cobra cuando ya estás solo o cuando ya estás muerto\".
Así que brindo por esta baraja,
por el as de bastos que me dio en el lomo y me hizo valiente.
La vida es un corte, la muerte es la raja,
y yo sigo aquí, bebiéndome el miedo directamente.