Lola se levantó a las cinco,
hizo unas hojaldres y el café
Sintonizó una emisora en la radio,
entonces comenzó a tejer
Zurció los sueños que tuvo desde niña,
remendando los momentos del ayer
Lola abrió la ventana,
cuando el alba empezaba a aparecer
Aspiro una bocanada de aire fresco,
percibiendo los aromas del vergel
Siguió dando sus puntadas al dedal,
recordando viejos amores del ayer
Lola se acostó a las veinte,
colgando su chinchorro en el aposento
La madeja quedó a medio desenrollar,
enmarañando adrede, de Lola los recuerdos
Lola jamás se volvió a despertar,
quedando inconclusa la hilada de sus sueños.