Jared Rosado

De imperfecciones y candados

Escribí este título, aunque con exactitud 

no sé de qué hablarte, mujer sin ataúd 

en la poesía de este cuaderno revives; 

te oculto en mi mirada y en mis víveres. 

 

Mi mente ha sido muy bondadosa conmigo 

me ha dejado sin ningún polvo, ni abrigo 

no es que tu nombre ya no frecuente mis ratos 

ya no recuerdo el amor que se presume vasto. 

 

Se vuelve inaudito mi grito incorpóreo 

que corroe mi identidad y busca tu himen 

que busca tu danza y provoca mi mareo 

dime tus hazañas, antes de que se olviden. 

 

Háblame sobre los pasos que coincidimos 

sobre aquellos sobres que nuestros diálogos 

contienen, abrazados, ríen lo que vivimos.

 

Dime del diario de cual era nuestro diario 

un suéter que me teje este olvido precario;

busco rima y métrica, por detener el río

y no morir de frío en este vacío mío.