Escribí este título, aunque con exactitud
no sé de qué hablarte, mujer sin ataúd
en la poesía de este cuaderno revives;
te oculto en mi mirada y en mis víveres.
Mi mente ha sido muy bondadosa conmigo
me ha dejado sin ningún polvo, ni abrigo
no es que tu nombre ya no frecuente mis ratos
ya no recuerdo el amor que se presume vasto.
Se vuelve inaudito mi grito incorpóreo
que corroe mi identidad y busca tu himen
que busca tu danza y provoca mi mareo
dime tus hazañas, antes de que se olviden.
Háblame sobre los pasos que coincidimos
sobre aquellos sobres que nuestros diálogos
contienen, abrazados, ríen lo que vivimos.
Dime del diario de cual era nuestro diario
un suéter que me teje este olvido precario;
busco rima y métrica, por detener el río
y no morir de frío en este vacío mío.