Cae la tarde
El adios llega
Y con tono bravío
Su estocada arde
Y su furia despega
Ya no hay regreso
Zarpó la espera
Y se queda el vacío
Gastando el embeleso
ahogando quimera.
Quedan heridas
De un día amado
Que en loco desvarío
con sus alas vencidas
Se rindió ya cansado.
Autor: Martha Irene Sánchez
Managua, Nicaragua
Con agrado les comparto la inspiración de nuestro amigo poeta Freddy Kalvo en rima Duque también.
Las despedidas
causan tristezas
¿Solo en uno? ¡No, en dos!
Y es porque las heridas
siempre sangran durezas.
Por eso amiga
hay que pensarlo
si sé muy bien, quien sos.
Si la herida fatiga
¿Vale recuperarlo?
Y mi consejo
si vale mucho:
¡Nunca digan adiós!
Digo, porque en un viejo,
solo lamento escucho.