Hay escombros, piedrecillas... son mi queja;
hay versos, son mi calma.
No halló rima la reja,
cada métrica se me desempalma:
vive sílaba su alma.
Con Yuli, un Madrigal.
Con cuánto trozo de celaje y luna,
el ungüento de una corola alguna chamulla que la sal,
en la noche, importuna.
Cristian Jovani
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