Adriana Duarte.

LA OTRA CARA DE LA OSCURIDAD

La oscuridad no siempre muerde, a veces apaga el ruido para que el alma pueda hablar.

 

No todo lo oscuro es miedo, hay sombras que llegan solo para enseñarte a descansar.

 

La soledad no es abandono, es un cuarto en silencio donde por fin te escuchas respirar.

 

Ahí nadie exige, nadie hiere, nadie te pide ser más de lo que eres.

 

En la penumbra aprendí que no todo lo roto está perdido, que hay noches que curan lo que el día no supo tocar.

 

La oscuridad también es refugio, y la soledad… el lugar donde vuelves a ti sin explicaciones.