Lucía gómez

RACIMOS DE ADIOSES...

¿Qué me queda de pronto, con la tarde?

¿Cómo es, que te recuerdo a veces,

si sobre los ojos te pusieron

racimos de adioses?

Por ti, desmonté las calles

de una ciudad entera,

para que vinieras

a tomar el café conmigo

y alimentaras el fogón

en las mañanas.

 

Pueda ser que te encuentre,

por entre mi ciudad y tu ciudad extraña.

Si te topara, te abrazaría fuerte.

Al borde de la vida...

tan cerca del ocaso...

tan humano

y tan...

esquivo.

L.G.