Nkonek Almanorri

EMBRUTECIMIENTO.

Cuando en tiempos de fascismo

Por muy democrático que

Éste sea nos hacen

Saber lo que

Ellos quieren que sepamos

Es porque dicha

Democracia es

La que sustenta y apoya

Todos los miedos

Impuestos que

La sociedad

Sufre.

 

 

Una parte de esta sociedad dice  – a mí me lo ha dicho – de salir a la calle, que la estancia en la casa envejece y también embrutece, y no es verdad: salir a la calle no soluciona el embrutecimiento que ya una parte de la sociedad sufre, arrastra y que se genera en casa, por ejemplo, con y por la televisión; en este sentido basta con apagarla. La calle sin embargo te muestra aún más y de primera mano el embrutecimiento de la sociedad, de la gente que está a tu derredor, te hace ver de primera mano la indiferencia de la gente de este mundo actual. Hoy hay gente, presuntos amigos e incluso familiares, que dicen, nos dicen: “Hay que socializar más…” Yo he descubierto, con atención y paciencia que, precisamente, socializar significa dejar de ser uno mismo, de creer y creerte parte de la corrupción emocional e incluso mental que vemos a nuestro derredor. Socializar, en estos tiempos y en estas circunstancias, significa ver y contactar directamente con el embrutecimiento del cual, supuestamente, queremos y creemos huir. Es curioso el hecho de que muchos, cada vez más, gente hablen y nombren a Dios y sin embargo estén atrapados en tanta mierda como son los medios de in-comunicación, la TV, la prensa, redes fecales, analfabetos que se definen como “influencers” y resulta que apenas saben que no saben nada: Huir, desaparecer y reencontrarnos con nosotros mismos en el más apartado de los silencios es encontrarnos con una verdad que nos han robado, ahí está Dios, mi dios.