risto mambrilla rojo

Busco agua en el desierto.


Busco agua en el desierto,
la promesa de un libro perfecto,
frases marcadas, mantras de fuego,
pero mi sed sigue ardiendo.
Pienso que soy yo, no entendí nada,
o que no era el libro que faltaba,
y aparece otro, brillante y nuevo
como luna nueva en noche oscura.
Lo sigo, lo leo… vacío de nuevo.
Hasta que un día, sin páginas ni fuerzas,
con ojos cansados y alma vacía,
me vi en el suelo, frente a mi tormenta.
Acepté mis miedos, mis odios, mis celos,
y la tormenta se hizo pequeña.
Hoy respiro hondo, respiro limpio,
y mis ojos y pensamientos son míos otra vez.
Pensamientos que nacían hondo,
sentimientos que me rompían dentro,
pero si los miro como ajenos,
se disuelven y me elevo.
Poco a poco levanto la cabeza,
miro de frente, ya no me resisto.
Aceptar es la llave, negar es infierno,
y ahora lo sé: sigo vivo.
Mirar de frente lo que mi subconsciente
insistentemente me pone de frente,
y me di cuenta que eso no le gusta,
eso no lo siente.
Hasta que un día, sin páginas ni fuerzas,
con ojos cansados y alma vacía,
me vi en el suelo, frente a mi tormenta.
Acepté mis miedos, mis odios, mis celos,
y la tormenta se hizo pequeña.
Hoy respiro hondo, respiro limpio,
y mis ojos y pensamientos son míos otra vez.
Hoy no hay saltos... solo pasos.