Bajo estrellas celestes y rosas
late un silencio tibio y honesto.
Es la mejor de aquellas mozas,
y vive así un amor modesto.
Se miran desde lejos, sin prisa,
bordando la noche con ternura;
uno cae despacio, la otra avisa:
soñar a veces duele, pero perdura.
Y así, entre brillos de suave color,
el alma se queda mirando el cielo;
en cada estrella se esconde un amor
que nunca olvida su lejano anhelo.