Ahora que me has encontrado,
mis anhelos ya tienen destino.
Das tranquilidad como el sonido de las olas,
suave, constante, inevitable.
Eres la sensación de mirar las estrellas
después de un día demasiado largo,
cuando todo se aquieta y parece posible.
El olor del mar perfumado de tu esencia,
la brisa que toca la piel
y recuerda que hay cosas que permanecen.
Reflejas la luz de otros
sin saber lo profundas que eres,
como la marea que juega con la arena
y no revela su misterio.
Tus palabras se mecen como espuma,
tu risa dibuja constelaciones
que hacen que la noche se detenga
solo para escucharte.
Que esta botella te encuentre ligera,
con el viento a favor,
con estrellas que te guiñen
y momentos que sepan abrazarte
como tú mereces.