Hermosa como una flor
naciente, de primavera;
ardiente, como esa espera
excitante del amor;
por ti acabó mi dolor,
diste vida a la quimera
más hermosa, más sincera
siempre oculta en mi interior;
con tu silueta de diosa,
tu elegancia y dignidad,
me ayudaste a revivir;
ay, mi bien, eres hermosa,
presencia, felicidad,
gracias mil, por existir...