El tiempo es un jodido
valiente.
Va y va siempre, va imperturbable
hacia adelante,
implacablemente exacto.
No mira atrás para rectificar,
desconoce ese verbo.
Nosotros somos quienes giramos
la cabeza y queremos volver
a curar errores que hoy pasan factura.
Él, siempre ensimismado
en su infinito abrazo consigo mismo,
no se agota, nos revienta a todos.