Ya no es solo el juego, es algo más profundo,
lo que brilla en tus ojos, Lola, nuestra nieta,
es una mirada que descifra el mundo,
con la mente abierta y el alma de atleta.
Observas la vida con ese desparpajo,
sin miedos ni sombras, sin pedir perdón,
aprendes deprisa, de arriba hacia abajo,
poniendo en cada paso todo el corazón.
Te veo en la orilla, valiente y radiante,
donde el agua abraza tu risa de arena,
las olas te bañan, te vuelves gigante,
y en ese disfrute la vida está plena.
La niña adolescente que al viento se entrega,
sin complejos, libre, como una gaviota,
que en mares de dudas con calma navega
y escribe su historia, nota tras nota.
Sigue así, mi Lola, mirando de frente,
el mar limpie tu camino con su sal y su libertad,
que seas siempre clara, valiente y consciente,
llevando el orgullo de ser siempre tú identidad