Me dueles en la piel.
En cada rincón donde no estás,
en cada beso que no diste
y que mi memoria insiste en inventar.
Tu silencio es un susurro afilado
que me atraviesa entre las horas,
como si el tiempo no supiera
despegarse de tu sombra.
Hay un caos dentro de mí
que responde a tu nombre
y una calma imposible
cuando trato de olvidarte.