Jesus Armando Contreras.

Antes de desaparecer

No fue una idea.
Fue hambre.

No fue ideología.
Fue miedo
tocando la puerta
de madrugada.

El país aprendió a despedirse
sin saber
sí era un adiós.

Las casas se llenaron
de sillas vacías.
Las madres aprendieron
a contar hijos
por mensajes.

Nos dijeron patria
y era silencio.
Nos dijeron soberanía
y era una cárcel
sin muros.

Crecimos
con la maleta lista
y la voz baja.
Aprendimos a salir
antes
de desaparecer.

Un día
alguien golpeó
desde afuera.

No fue alivio.
Fue esperanza.

Y la esperanza
también duele
cuando has pasado la vida
resistiendo.

No celebramos la guerra.
Celebramos volver.

Volver a hablar.
Volver a sentir.
Volver a abrazar
sin miedo.

Que el país
deje de ser una herida
y vuelva a ser
un nombre
dicho
en voz alta.

Jesús Armando Contreras