Llévame,
donde la vida no hiera
y pueda inventar el surco
en algún lugar del mundo
sintiendo el olor del pino.
Por un momento tan solo.
Que en esas noches cansadas
pueda dormir en tus brazos
donde la tarde me pinte
un cielo rojo en la frente.
¡Llévame, ahora o nunca,
antes de que sea tarde!
L.G.