Jesús Ángel.

El dilema.

 

Sabiendo que la energía
ni se crea ni se destruye,
solo se transforma,

¿es posible con esta mente
y este cuerpo
liberar la energía
que los sostiene
y que los da vida,

y en esa liberación
expandir la conciencia,
más allá del apego,
el yo abierto a la conciencia universal,

más allá de uno mismo,
más allá de los propios entresijos mentales y de todo aquello aprendido hasta hoy?

¿Será en esa transformación consciente,
tal como uno es,
donde se oculte la clave
de la propia ampliación de la conciencia?

Más allá del apego,
más allá del yo,
dejando que la energía
haga lo suyo…

¿con este cuerpo,
y en esta vida?