Así, luce tu verano,
lavando mi boca con tu cálido océano,
desnuda, de mí riendo...
Especialmente, eso,
que no sé el por qué, y me resulta curioso,
que me estreche tu lazo...
Y me coges el cuerpo,
como el Rey David a su arpa en concierto,
en éxtasis y arrebato...
Y en eso queda todo,
de no haberte conformado con besar mi rostro,
pues al final me has tomado...