Mi corazón, no obstante, se deshoja
minuto a minuto, hora tras hora;
complica decir lo que siento ahora.
¡Qué difícil! Porque mi alma se afloja.
Ocaso, ¿tienes canción para mí?
A lo mejor, llorar con una sigo;
si es necesario, a la fuerza me obligo:
no hace falta otra vez que sea así.
Que te escucho, lírica desalmada...
¿Por qué no te vas? Déjame a la lluvia,
la poesía bien amontonada.
Ya que, pues, todo aquí ya me diluvia
y no he de querer mi pena pegada,
he de querer, de esa forma, la efluvia.
Cristian Jovani
(Derechos reservados del autor).