AMOR SOBRENATURAL
WCELOGAN(EL POETA DE LA CALLE)
SOBRENATURAL
WCELOGAN
Dicen que lo bueno no dura...
Y que lo sagrado no se toca.
Pero yo te puse corona en una cabeza que no tenía reino.
​
Entraste a mi vida como una frecuencia de otro planeta,
te escribí mil versos, te convertí en mi única meta.
Yo no buscaba un cuerpo, yo buscaba una esencia,
y te entregué mi fe con total obediencia.
Te saqué del lodo, te limpié las alas,
te protegí del mundo y de todas sus balas.
Pero el poder que te di te terminó cegando,
y el trono que te hice lo terminaste quemando.
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Yo te tenía en un pedestal,
mi amor por ti era algo sobrenatural.
Algo casi extinto en la tierra,
una paz inmensa en medio de mi guerra.
Y no valoraste ni un ápice de lo que te entregué,
por subirte al cielo, yo mismo me bajé.
​
Fue mi error, lo confieso, tratarte como diosa,
cuando solo eras una espina disfrazada de rosa.
Un amor de este calibre no se encuentra en el mercado,
pero tú buscabas plástico, estás acostumbrado...
a lo básico, a lo fácil, a lo que no tiene brillo,
yo dándote un castillo y tú buscando un pasillo.
¿Quién te va a querer con esta intensidad?
Si lo que yo te daba era pura deidad.
​
Yo te tenía en un pedestal,
mi amor por ti era algo sobrenatural.
Algo casi extinto en la tierra,
una paz inmensa en medio de mi guerra.
Y no valoraste ni un ápice de lo que te entregué,
por subirte al cielo, yo mismo me bajé.
​
Y ahora que estás sola allá arriba...
¿quién te va a sostener?
El frío de la altura te va a hacer entender,
que un amor como el mío no vuelve a nacer.
No vuelve a nacer... no...
Mira mis manos, todavía tienen las marcas,
de haber sostenido el peso de tus barcas.
Te di lo que no tenía, lo que a mí me faltaba,
mientras tú, egoísta, de mi amor te burlabas.
Es una especie en extinción esta forma de amar,
un sentimiento puro que no vas a volver a tocar.
Hoy entierro el pedestal, hoy rompo el monumento...
​
Yo te tenía en un pedestal,
mi amor por ti era algo sobrenatural.
Algo casi extinto en la tierra,
una paz inmensa en medio de mi guerra.
Y no valoraste ni un ápice de lo que te entregué,
por subirte al cielo, yo mismo me bajé.
​
Ya no eres mi religión.
Se acabó el culto.
El pedestal está vacío... como tu corazón.
Díselo, el gran poesía de la calle.