Ninguno en el amor es un maestro,
se va aprendiendo en el camino;
para amar no hay que ser diestro
solo inexperto sin ser mezquino.
Ninguno quiere al cien por ciento,
sea joven, adulto o maduro;
los egos fragmentan el seguro
que del afecto es el sustento.
Nadie se entrega por completo
en un universo de emociones;
se otorgan migajas de pasiones
a cada amorío en un libreto.
Nadie rememora tu figura
si desde antes te han olvidado;
una gota en el mar desolado
diluida, perdida y sin finura.