MIGUEL CARLOS VILLAR

El striptease de mi inconsciencia (Reflexión)

 

El striptease de mi inconsciencia
(Duda existencial)

 

 

 

No es la primera vez que me veo desnudo ante el espejo. Pero uno no se desnuda para mirarse: se desnuda para no hacerlo. El espejo es un accidente, una trampa. La desnudez cotidiana ocurre de paso, camino de la ducha o huyendo de ella; ocurre también en playas desiertas, bajo el pretexto de sentirse “uno” con la naturaleza. Y, por supuesto, acontece cuando decides obedecer, con entusiasmo y sin preguntas, aquel antiguo mandato que ordenaba: «Fructificad y multiplicaos» (Génesis 1:28), como si la carne fuera una obligación administrativa.

 

Existe, sin embargo, otra desnudez. Más incómoda. Más obscena. La que acontece cuando te expones ‘en plein public’, precisamente allí donde habías ido a brillar. De esto no escribiré más, porque el striptease, el verdadero, exige liturgia: reglas impuestas por dioses cansados y un público que, libre de prejuicios, ha pagado su entrada y se siente con derecho a despedazarte con elegancia. Una audiencia selecta, educada en la crueldad del criterio.

 

Confieso que es la primera vez que salgo a “pelar” mi inconsciencia y, por ello mismo, temo que el intento se convierta en un fracaso. Un fracaso que repercutirá en mi comportamiento frente a una sociedad que exige normas con las que no me conformo. Parece patético; la realidad es más cruel. Creedme.

 

¿Cómo se empieza un striptease así?

 

Si arranco de golpe el taparrabos de mis secretos más frágiles, el público huirá y yo quedaré obscenamente expuesto, sin haber cumplido el requisito esencial: vaciar la conciencia capa a capa, como una cebolla culpable, hasta alcanzar el núcleo donde se pudren las responsabilidades que me fueron encomendadas, esperando que de ese centro brote la chispa capaz de incendiar, por fin, mi inconsciencia.

 

Que conste que no he llegado siquiera a quitarme los guantes, quedándome con la duda: ¿qué conviene más, ser un inconsciente, irresponsable, en la actualidad en que vivimos, el mundo es de los audaces, o ser un concienzudo para que te las den todas allí donde estás?