El cuento
es el
siguiente:
te retraes,
dudas,
avanzas,
vuelves
a dudar
y vuelves
a retroceder.
Sientes
que perdiste
tu alma
en ese momento
e intentas
procesar
todo.
Intentas
de nuevo
tomar
sus manos
con algo
de temor
y te quedas
en silencio,
en suspenso,
en el aire.
Empieza
el sudor
volverse
frío
y sientes
como
si caminaras
en el borde
del vacío.
Ya ves,
a veces
decir
una palabra
tan
sencilla
como
un te amo,
nos cuesta
un mundo...