lorenzo salamanca garcia

HIJOS:

Tesoro en tarro de cristal

que no nos pertenece.

Aliento vital 

que nos sostiene.

Ningún amarre 

de nuestro puerto.

Llamados a ser libres, 

como el viento.

 Impiden que el cronómetro 

se pare 

antes de tiempo.

En el brillo de sus ojos

llevan el empuje 

del afecto.

Gaviotas que vuelan alto.

El cielo no tiene dueño.

La felicidad para ellos

está en el empeño.

Audaces 

como gladiadores.

Miran a la muerte

de frente.

Como esa niña

que camina sola

por las vías del tren,

huyendo del infierno.

Libro que se escribe 

entre desvelos.

Hacen del destino 

lucha compartida

para espantar el miedo. 

La distancia 

no pacta con el olvido.