De eso me cansé hace tiempo.
No me caben los disfraces,
ni las sonrisas si no saben a verdad.
Prefiero andar a cara limpia,
aunque el viento me raspe los ojos.
Una sonrisa apenas insinuada
vale más que mil gestos ensayados.
El abrazo, el abrazo,
si viene con el corazón entregado,
me alcanza pa´ quedarme.
Y si el juego de la vida
me pone en jaque,
prefiero perder por sentir
que ganar hiriendo.