En las noches solitarias
te pienso,
y quisiera saber
algo de ti.
Busco alguna señal,
algo que logre apagar
los sentimientos
que aún me quedan.
Pero te veo mejor,
como si mi paso
por tu vida
no hubiese dejado huella.
Veo a la mujer
de la que me enamoré,
radiante, intacta.
Y me veo a mí,
cansado, triste,
pensando en alguien
que ya no siente
lo que yo siento ahora.
Mi deseo era continuar.
El tuyo, ser libre.
Mi anhelo era arreglar;
el tuyo, dejar ir.
Yo soñaba con envejecer contigo,
tú ya pensabas
un futuro sin mí.
Me humillé pidiendo
un intento más,
hasta entender
que no se puede construir
una vida
con quien ya se fue.
Pensé, intenté,
lo di todo.
Pero sin importar cuánto hiciera,
tu decisión
ya estaba tomada.
Y ahora soy yo
quien debe aceptarla.
Es momento
de tomar lo que quedó de mí
y seguir escribiendo
mi historia,
aunque esta vez
sea en soledad.