alicia perez hernandez

Soy la muesca que encaja en tú vida...

Soy la muesca que encaja en tú vida...

Creo que soy la muesca, que encaja muy perfecto en tú vida, eres necio y te has ido consumiendo con la gangrena de tu espejismo, no te dejes atormentar por lo que crees y piensas de ti, eso no es lo que yo pienso ni creo de ti, déjame cruzar la puerta, para vivir este amor por el que hemos luchado tanto tiempo, No hay nada estéril en ti, amor, entiéndelo tu amor es fecundo para mí,  eres mi razón de vivir, mi antes y mi después, me gustas como eres, eres único, eres especial en mí vida, piensa todo el tiempo que he dedicado a este amor, yo soy tu única verdad no hay otra verdad, tú y yo somos verdad escrita en el universo, estoy preñada de tu mirada porque eres eterno en mis ojos, tú conoces la geografía de mi cuerpo, hicimos el amor anormal, porque rompemos las reglas, lo perfecto lo hacemos imperfecto, tus huellas están intactas en mi piel, recuerda siempre que me busques me vas a encontrar, voy junto a ti, amor, vayas a donde vayas, ahí voy contigo, somos almas gemelas, somos destino. y tus vivencias no son desgracias, son experiencias, yo las conozco muy bien, las he vivido contigo, porque llevamos buen tramo juntos. Soy la muesca, que encaja perfecto en tú vida y tú en la mía. soy torpe y tengo que volver  a leer para entender, lo que hay en tu corazón para mí.  Recuerda que soy tu aguacero, de verano, y soy la primera flor que amaste, Eres todo de mi vida. y no te dejaré ir, viviremos este amor que es nuestro.

Alicia Pérez Hernández... México

No es la pluma la que escribe, es el alma

Todos los derechos reservados©

La Gangrena del Espejismo

​Quise volver a componerte un poema.

Tracé el lápiz, te busqué, te encontré...

y mis ojos, seduciendo, hicieron la invitación al vacío de mi silencio.

​Pero tu alma, efímera burbuja, no soportó el estruendo de la gangrena de mi nada.

Quise enamorarte con mis desgracias —la farsa de un necio—;

terminaste solo masticando el óxido de mi lengua atragantada.

​No hubo caricia, sino la muesca de lo que no dije:

un roce metálico que te abrió la memoria

y dejó que el calor se escapara por la grieta.

Te sepultaste en mi yermo buscando vida,

y solo hallaste el frío que se menea en mi vasta verdad.

​Ahora mírame bien, mientras nos desarmamos:

tu piel ya envejeció, sin embargo, yo sigo esperando.

Bebiste de mi sombra creyendo que era vino,

y ahora tus entrañas tienen el mismo color que mis ojos.

​\"De algo hay que vivir\", susurró mi infierno,

mientras mis pasos se asfixiaban en la arena de esta fantasía.

Pero el polvo en la silla no miente,

y las huellas en el fango solo tienen mi tamaño.

​Este es el silencio que nunca escucharás,

el ruido de una puerta que nunca llegaste a cruzar.

Autor: Álvaro S.