Poeta De La Otra Esquina

Perro negro en la vereda.

Estabas allì de holganza

presa y amo de tu casa

y eras una tierna lanza

que se clavó en mi basa.

 

Lindo, grande y azabache,

con el hocico en juego

derramándote en el bache

que mostraba mi talego.

 

¿De dónde viniste pues?

hermoso y triste adivino

con tu ser que siempre es

a cada instante canino.

 

Porque nada te preocupa

más que lo que necesitas,

y tu pelaje se ocupa

en caricias en que habitas

como dueño de este verso:

seda oscura, manto terso.