SIN RUIDO
La noche baja lento
como un telón cansado.
No cerré la puerta con rabia,
ni lancé tu nombre al alcohol,
dejé la luz encendida
por si volvía mi voz.
El reloj marcó lo justo,
ni tarde ni traición,
hay despedidas que entienden
que el amor también se va en paz.
No hubo gritos en la mesa,
ni cuentas por saldar,
solo un silencio elegante
aprendiendo a respirar.
Me fui sin ruido,
sin culpas que cargar,
te quise limpio
y limpio te dejé marchar.
No soy derrota,
tampoco vencedor,
soy un hombre que aprendió
a soltar sin rencor.
El bar quedó casi vacío,
dos copas y un blues menor,
la jukebox lloraba bajito
como entendiendo el adiós.
Te amé sin pedir promesas,
sin futuro en alquiler,
hay amores que se honran
cuando saben desaparecer.
No rompí fotos ni espejos,
no maldije lo que fue,
hay recuerdos que descansan
cuando los dejas caer.
Me fui sin ruido,
sin cartas por quemar,
tu nombre duerme tranquilo
en mi forma de recordar.
No te debo nada,
no me debes perdón,
solo noches más livianas
y un corazón sin presión.
A veces el amor no muere…
se sienta,
paga la última ronda
y se va caminando despacio.
Me fui en silencio,
con dignidad en la piel,
hay derrotas hermosas
que también saben bien.
Si algún día recuerdas
lo que fuimos tú y yo,
di que fue un amor sincero
que se marchó sin rencor.
La noche sigue…
yo también.