Sobre las planicies blancas de un infinito horizonte
He perdido la noción del tiempo, embelesado
Sobre tus senos suaves como dos hermosos montes
Aún despierto, un sueño, muy profundo, cansado.
Respiro ese perfume, el de tu pecho
Y sé que si existe un cielo, es este su aroma
Aquí, no existen batallas, solo un cálido lecho
Tu respiración es canto de un universal idioma.
Quiero que el mundo olvide a este mundano
Me aferro para no partir jamás, de esta tu piel
Pero sé que volveré al mundo tarde o temprano
Mientras diviso tu ombligo pasando las dunas de papel.