En la pulsación de los relojes
hay siempre una mentira
que cuelga del precipicio
todo ahonda en la variedad
de las ramas
la voz se marchita
con el crepúsculo
entre ondas fúnebres
que se dispersan
en los recovecos;
cada día es un día menos
en esta sequía
de paraguas donde
los pájaros se alejan
del bullicio
y la vejez se precipita
cual caminase en los féretros
escarbando la tierra
de donde salimos.