Rodrigo Favonio

La Que Ama

Contemplaré la caverna de esmeralda,

En un desierto sin arenas, donde

Merodean lepismas gigantes,

Queriendo encontrar tu adyton

Para robar tu diadema de diamantes,

Reina de los Siglos, O Madre de los Firmamentos !

Y entrare, si no estuviere terminado el hilo

De las Nornas, sondeando la lobrega esfera

Del humano declive. Aqui andando

En el postremo escalon de tu catafalco,

Con el fulgor del olvidadizo oricalco,

Penetraré en este ojo tan abierto

Como un goloso agujero negro, si el fuero

De la Luz me lo concendiere. O Santa Madre !

Quien amamanta las constelaciones

En los silencios de la desolacion,

Haz que madura mi verbo en mi sangre

Y que sigo los pasos del Todopoderoso.