Vamos a sembrar una metáfora
En tierra blanda,
para que crezca sin prisas.
Se riega con silencio
y se abona con lecturas viejas.
No florece en todos los climas:
necesita tardes de lluvia,
viento que se cuele entre las palabras
y noches sin televisión.
Cuando brota,
hay que cuidarla como a una hija,
aunque tarde o temprano
acabe escapándose a otro poema.